¿Qué necesita una niña/o para aprender a leer y escribir? (I)

Esta vez vamos a profundizar en saber qué necesita un niño/a para aprender a leer comprendiendo y a escribir de forma adecuada tanto palabras como números partiendo en que tiene interés para ello. Este artículo está compuesto de tres envíos. Por tanto, empecemos con el primero (I).
Más que debatir a qué edad necesita aprender a leer y escribir un niño/a, vamos a centrarnos en las funciones que éste necesita adquirir antes. Evidentemente, muchos niños/as aprenden a escribir y a leer pero sin estar del todo preparados. Algunos igualmente aprenden pero otros no y aprenden con dificultades o déficits. Estas dificultades o déficits se pueden ir arrastrando y expandiendo a otras materias de primaria y secundaria, si no se actúa a tiempo o el propio niño/a no llega a compensar.
Por tanto, al igual que, por ejemplo, un coche, parar funcionar correctamente necesita una serie de condiciones, el niño/a también necesita una serie de condiciones. Estas están conectadas a la calidad de su desarrollo evolutivo de cero a 6 años y a los estímulos y clima ambiental recibidos. Son las siguientes:

  • Haber vivenciado e interiorizado los dos lados de su cuerpo de forma simétrica e integrado su eje medio. Así mismo, haber integrado vivencialmente sus referentes corporales en el espacio tridimensional (arriba, abajo, detrás, delante, derecha, izquierda) que después se traspasarán al papel (Por ejemplo, b y p se diferencian en el palito que va arriba o abajo; b y d se diferencian en la dirección de la redonda (derecha, izquierda del palo)), etc.
  • Haber adquirido de forma automática coordinaciones contralaterales corporales (por ejemplo, brazo derecho-pierna izquierda y al revés) que son la base para madurar la función simultánea y conectada de ambos hemisferios y, a su vez, activan el cuerpo calloso (que pasa información de un hemisferio a otro). Ello se adquiere en el arrastrado, gateo y en el andar (avanzas de forma espontánea con la pierna izquierda y el brazo derecho y después con la pierna derecha y brazo izquierdo)
  • Haber vivenciado e incorporado los referentes temporales (ahora, antes y después).
    Poseer una estructura lingüística oral coherente y dominarla, que se trasladará a la escritura y la lectura.
  • Dominar la realización de la pinza con precisión y presión.
  • Poseer un sistema visual y auditivo eficaces y coordinados entre sí y, además haber adquirido una coordinación adecuada entre la mano y los ojos.
  • Saber seguir secuencias rítmicas (con pausas) y saber reproducirlas sin modelo; saber decodificar ritmos. Todo ello, a partir de pautas corporales de movimiento, gráficas, auditivas y visuales. Niños y niñas que no adquieren de forma adecuada las secuencias de ritmo-pausa pueden ser candidatos a juntar y separar indiferentemente las palabras y números y a presentar dificultades para controlar su respuesta en el entorno.
  • Estar bien lateralizado (lo explicaremos en el próximo capítulo)
  • Ir incorporando poco a poco la direccionalidad de la cultura occidental de nuestro alfabeto: leemos y escribimos de izquierda a derecha y de arriba abajo. Es diferente si CASA lo leemos de derecha a izquierda (asac) que de izquierda a derecha (casa), ídem pasa con los números.

Son frecuentes los niños y niñas que aprender a leer y escribir sin tener todas estas piezas a punto, entonces, si ellos, poco a poco no compensan, es cuando leen y escriben realizando omisiones, inversiones, confusiones de letras o sílabas y juntando o separando incorrectamente palabras. Entonces, estas competencias instrumentales, la lectura, escritura de palabras y números, se vuelven incomprensibles para el propio niño/a y dificultan el resto de aprendizajes.
Niños/as que han vivido en condiciones de miedo, negligencias y/o maltratos pueden haberse saltado fases de su desarrollo evolutivo y/o haber sido de baja calidad; puede que algunos no hayan tenido oportunidad de compensarlos con sus recursos naturales. Ello tiene repercusiones en los procesos de aprendizaje escolar.
Si a tu hijo/a crees que le pasa algo de esto, no dudes en consultar con nosotros. Miraremos cuáles son las causas e iniciaremos un plan de actuación y acompañamiento para su superación y/o compensación.
Bueno, hasta la próxima con el segundo capítulo.

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